lunes, 14 de diciembre de 2015


Pequeño Grinchy


 

Él era un bebe alegre, risueño, inquieto, con la espontaneidad propia de la inocencia infantil, sin embargo, en el duro proceso de socialización algo fue cambiando dentro de él.
 

 
      Un día su madre estaba demasiado alterada por sus propios problemas y no soportaba escuchar la risa escandalosa de su pequeño Grinchy mientras jugaba. Fue y lo sacudió, ordenándole que se callara.  El pequeño tuvo que reprimir su entusiasmo por miedo al enojo de su madre, la persona más importante en su vida. El sintió como algo dentro de su pecho se oprimía.
 

     En otra ocasión, el pequeño estaba feliz, jugando con su Teddy bear; de pronto llega el hermanito mayor y se lo arrebata.  Grinchy llora amargamente, en eso llega su padre y le ordena callarse:  "los hombres no lloran!!!" El pequeño Grinchy tuvo que reprimir su llanto por miedo al rechazo de su padre, su modelo a seguir. Llorar en silencio y a escondidas se fue haciendo algo normal para este pequeño.

     Están todos a la mesa y es hora de comer. Grinchy no apetece comer brócoli, cocido y sin sal, sin embargo es obligado a comerlo bajo amenaza de recibir unos cinturonazos si deja algo en el plato. El pequeño Grinchy tuvo que reprimir su coraje por miedo al castigo físico, pero muy dentro de el sentía que iba a estallar.

 
    Llegó la Navidad, Grinchy la esperaba con ansias. Pero después de aquellas experiencias prefirió mantenerse emocionalmente al margen de la celebración, aunque físicamente era obligado a estar ahí. Y así lo hizo hasta que creció y tuvo el poder de decisión para no participar en eventos que se caracterizan por la espontaneidad, cosa que desde pequeño le fue coartada.

 
     Es por eso que en la historia del Grinch, se dice que tenía un corazón tan helado y tan pequeño, que no había cabida para la calidez que ofrece el amor.
 
 
 
Estoy seguro que hay algunos Grinch cerca de ti y al conocerlos le darás sentido a este artículo, ya que en muchos casos la represión familiar es uno de los principales motivos para albergar dicha actitud. Finalmente quiero reiterar que como adultos, los Grinch son dueños de sus propias decisiones y su modo de vida, si desean cambiar pueden intentarlo.
 
 
 
 

 

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