El Cadáver de la Novia

Dirección: Tim Burton y Mike Johnson.
Intérpretes: Película de animación.
Victor y Victoria, dos tímidos jóvenes que jamás se han visto, están a punto de contraer matrimonio por conveniencia, vinculando a las familias Van Dort, ricos pero sin clase, con los Everglot, aristócratas arruinados. Cuando los novios se conocen y ensayan la ceremonia nupcial, Victor no recuerda bien sus frases, hecho que le lleva a un oscuro bosque para seguir practicando su texto. Cuando termina el ensayo coloca el anillo de boda en la presunta raíz de un árbol que ermina siendo el dedo de una novia cadáver que surge de la tierra, en donde permanecía tras ser asesinada en su noche de bodas. De esta manera Victor se convierte en su nuevo novio y es arrastrado al País de los Muertos, mientras Victoria espera apesadumbrada en el País de los Vivos.
Utilizando, al igual que en “Pesadilla antes de navidad” (junto a Henry Selick), la minuciosa técnica del stop-motion (impulsada maravillosamente por Ray Harryhausen), Tim Burton vuelve al campo de la animación con “La novia cadáver”, revisitación cinematográfica de una antigua leyenda rusa cuya historia converge en las usuales tonalidades sombrías del autor estadounidense después del fastuoso colorido dahliano ofertado con la versión de “Charlie y la fábrica de chocolate” y otros productos poco significados.
“La novia cadáver (Corpse Bride)”, mezcla fantasía fantasmagórica, el humor ennegrecido, el romanticismo melancólico y el musical gótico, manifiesta el banquete visual que se le supone a Burton, un obsesionado en crear estilizadas atmósferas que vinculen aspectos siniestros con candorosos personajes (muchas veces poco trabajados más allá de su peculiaridad de outsider-alter ego del propio director) desde una representación maliciosa-macabra.
Tal perspectiva es deudora, además de las puntales referencias literarias, folklóricas y cinefilas del mitómano autor, de los tradicionales cuentos de hadas, en especial los legados por los hermanos Grimm, quienes realmente aplaudirían el sentido de Burton de entender la narración de este tipo de historias con un sentido artístico, perverso, melancólico, hermoso, extraño y hechizante en su puesta en escena.
Burton, para construir una siniestra y divertida comedia musical (con música y canciones de un irregular Danny Elfman) en clave romántico-necrófila-victoriana, emplea con habilidad la empática presencia de sus personajes, las discordancias estéticas y psicológicas en la contraposición de mundos (en una definición que aproxima claramente a Burton con el País de los Muertos) y esos propios mundos para la creación de gags visuales derivados de la singularidad de los mismos y sus habitantes (principalmente los cadáveres).

Si no la has visto de verdad te recomiendo que la veas, es muy buena, tiene un mensaje muy bonito ( a mi parecer) y un soundrack emotivo y fascinante con una forma nueva de ver la vida.
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